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Semblanza en recordación de Mons. Carlos Manuel de Céspedes

Por: Miguel Albuerne Mesa

Cienfuegos, 14 de abril de 2014 / Con la presencia de Mons. Hilario Manuel de Céspedes García-Menocal, obispo de Matanzas y hermano del finado sacerdote y reconocido intelectual cubano, Mons. Carlos Manuel de Céspedes se desarrolló la exposición de una semblanza biográfica titulada “Acerca de Carlos, mi hermano” por el prelado matancero, la noche del 8 de abril en la Santa Iglesia Catedral de Cienfuegos.

Antes de la misa, en recordación de su hermano fallecido, Mons. Hilario comenzó su exposición sobre Mons. Carlos Manuel dando las gracias a Mons. Domingo y a los organizadores de este encuentro y a todos los presentes por “este sencillo homenaje a Carlos, mi hermano a quien sé que aquí se estima.” También agradeció el gesto de haberlo invitado a él a participar.

La semblanza de un personaje histórico se enriquece cuando sobre el mismo se exponen diversos puntos de vista sobre su personalidad, su manera de ser y su quehacer y por supuesto criterios y valoraciones del propio biografiado; y eso fue lo que hizo Mons. Hilario en su magistral conversatorio sobre su hermano Carlos.

Expuso criterios emitidos en la revista Cenáculo Año I marzo 2014, por Mons. Alfredo Petit, obispo auxiliar de La Habana y “amigo entrañable de Carlos desde 1950 cuando ambos eran miembros de la Juventud Estudiantil Católica (JEC)”. Expresaba Mons. Petit: “No es posible en tan corto espacio resumir la larga y fecunda vida del sacerdote, del hombre de letras, que incursionó por los campos de la literatura, la historia, las disciplinas eclesiásticas, Dogma, Sagradas Escrituras, amén de disciplinas humanísticas. Y todo esto dentro de la dimensión insoslayable y primigenia del sacerdocio ministerial”.

Expuso Mons. Hilario que su hermano fue un hombre brillante y como siempre sucede en estos casos tuvo muchos admiradores y también detractores e incomprensiones. Hizo alusión a palabras de su hermano quien consideraba que la raíz de esto estaba en sus artículos dominicales escritos entre el 23 de febrero de 1964 y el 5 de marzo de 1967 aparecidos en la sección “Mundo Católico” del periódico habanero “El Mundo”. Esta sección la asumió por una petición del entonces arzobispo de La Habana, Mons. Evelio Díaz Cía. luego del fallecimiento del que había sido director de la revista “La Quincena”, el franciscano P. Ignacio Biaín que atendía esta sección.

 A pesar de todos los contratiempos de esta década de los sesenta la dirección del periódico “El Mundo” decidió mantener la sección religiosa. Según narraba Mons. Carlos Manuel, el arzobispo de La Habana le dijo: “Yo también preferiría que la sección no existiese, pero si la dirección de “El Mundo” ha decidido mantenerla, prefiero que la asuma un sacerdote de mi confianza.”.Y más adelante añadía Mons. Carlos Manuel: “Vistas las cosas a distancia me siento tentado a pensar que si yo no hubiera aceptado la sección o no hubiera vuelto a ella después de un incidente que se produjo, mi imagen pública hubiera sido distinta. Y quizás, mi historia sacerdotal personal también. La responsabilidad (en la) única “sección católica” en los medios de comunicación social me colocó en la palestra…antes de cumplir los 28 años; me llevó a relaciones con todo tipo de personas—en Cuba y fuera de ella—del mundo de la cultura y del mundo de la política.”

Hizo alusión el obispo ponente sobre metáforas que su hermano Carlos utilizaba para referirse a Cuba, comparándola con una palma real, una ceiba, la siguaraya, el corcho con sus pro y sus contra, y más recientemente con la “Casa Cuba”, que propone la reconciliación progresiva entre los cubanos que tienen distintas actitudes políticas, distinta religión y diversas biografías; de los que viven en Cuba y otros países.” Expresó además que para su hermano Carlos la responsabilidad más importante de la iglesia hoy en Cuba está relacionada con la evangelización de la cultura.

Luego se refirió utilizando frases del señor cardenal de La Habana, Mons. Jaime Ortega y Alamino de que su hermano amó apasionadamente a la ciudad en la que nació y en la que vivió casi toda su vida terrena: La Habana. Para apoyar esto hizo alusión a una carta que recibió de una señora que vende objetos y revistas en la puerta del habanero templo de Reina. Para concluir citó un artículo aparecido en la ya citada revista Cenáculo en la que una de sus partes expresaba: “No te alejes, padre Carlos, de nosotros. Ayúdanos a caminar,sostén nuestros pasos como sostuvimos los tuyos en los últimos tiempos, Ayúdanos, padre Carlos, a llegar a donde tú has llegado ya. Amén.

Al concluir esta semblanza biográfica y antes de la misa se proyectaron fotos que recogían la presencia de Mons. Carlos Manuel de Céspedes entre nosotros en las diferentes ocasiones que nos visitó

 

Actualizado ( Martes, 15 de Abril de 2014 18:52 )