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Construir una nueva sociedad

La Comisión Nacional de Laicos inicia nueva etapa
Por: Hilda Rosa Díaz Borbolla

 
La Habana, 2 de abril de 2014 / Con participación de representantes de todas las diócesis sesionó, del 28-30 de marzo, en el Centro de Espiritualidad San José, de La Habana, la Comisión Nacional de Laicos en su nueva etapa. El encuentro contó con la presencia de Mons Emilio Aranguren Echeverría, Obispo de Holguín, que preside la Comisión Nacional.
 
Por medio de presentaciones, dinámicas y trabajo en grupos se fue esclareciendo el deseo de que esta comisión reavive en los laicos su identidad de discípulos misioneros que transformen la sociedad con clara conciencia de que los laicos son la inmensa mayoría del Pueblo de Dios. Los participantes trabajaron en grupos por provincias eclesiásticas hasta llegar a consensuar algunas prioridades, en la línea de la formación laical y acompañamiento, de la participación social y ciudadana y de la futura estructuración del laicado cubano.

Durante una presentación sobre La visión del laico en el Magisterio de la Iglesia a partir del Concilio Vaticano II, la Dra. Rosemarie Kamke invitó a tomar conciencia de que la responsabilidad laical nace del bautismo y la confirmación. Apoyándose en documentos eclesiales subrayó que la identidad y misión del laico no es algo supletorio sino complementario y que el evangelio no puede penetrar en la conciencia del pueblo sin la presencia de los laicos.

Manuel Marrero hizo memoria del laicado organizado en Cuba y señaló que al empezar a organizarse la Iglesia a partir del ENEC, muchos laicos comprometidos en la sociedad pasaron a ocupar puestos en las estructuras eclesiales o se unieron al diaconado dando lugar a un declive en la identidad laical en los años 90. El grupo vio necesario recuperar la memoria histórica del laicado cubano.

El padre Enrique Rodríguez propuso a los participantes atreverse a pensar en una Pastoral Laical teniendo en cuenta los retos que plantea el papa Francisco al hablar de una Iglesia de la misericordia, ‘salidora’ y abierta que anuncia la alegría del Evangelio.

A su vez, Mons Aranguren iluminó el trabajo de los participantes señalando que hoy no se puede hablar de católicos prácticos, que solamente asisten al culto. Hay que hablar de católicos comprometidos que sean discípulos misioneros, subrayó. “El discipulado es parte de nuestro vocabulario laical” y su tarea es “construir una nueva sociedad”. Después del Concilio Vaticano II, dijo, la referencia no es el culto sino la comunidad.

“Como laico veterano me voy con mucha esperanza porque veo que esto es un nuevo despertar del laicado” dijo Julian Rigau al finalizar el encuentro.

 
“Creo que hemos logrado sensibilizar a un grupo  nuevo que no estaba estructurado además de haber llegado a perfilar lo que puede ser un plan para la Comisión” indicó Bernardo Romero Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional.     

En su opinión las prioridades consensuadas “son bastante abarcadoras” por incluir temas de formación, compromiso, acompañamiento y futura estructuración del laicado cubano. Y aunque le preocupa su cumplimiento, señala que si “después de tres años hemos logrado que todo laico tenga clara su identidad y actuación en la sociedad, habremos logrado lo esencial de nuestro cometido”.