Texto: Joaquín Herrera Cabrera

Cárdenas, diócesis de Matanzas, 5 de febrero  2014 /  Marina Alegría Valenzuela cumplió en el día de hoy 100 años de vida, y lo celebró en su casa rodeada del cariño y afecto de sus familiares, amigos y miembros de la comunidad católica y, según sus propias palabras, “con lo más importante de todo en la vida”: la Santa Misa, la cual estuvo presidida por nuestro párroco Ramón Obregón Linares y concelebrada por Mons. Francisco Campos Fernández, Vicario General de la diócesis y amigo íntimo de Marina, quien tuvo a su cargo la predicación.

Consecuente con su fe y con su manera de pensar, asumió  una postura digna cuando la radicalización del proceso revolucionario y nunca renegó de sus creencias religiosas. Alumnos del poblado de Máximo Gómez y del Instituto de Cárdenas supieron de su valía cuando tuvo que dejar la enseñanza y continuó laborando en Artesanía en Varadero. Marina optó por Dios.

Directora de la Catequesis de Cárdenas por muchos años, nos enseñó, a los que en esa época éramos niños a amar, a Dios, a tener a la Virgen María como Madre amantísima y cercana, a cuidar y trabajar por la Iglesia y a ver en cada hombre un hermano.

Marina transmitió sus conocimientos y anunció el Evangelio en los pocos espacios que quedaron; ella no se desanimó. Mientras la salud se lo permitió, domingo tras domingo llevaba la Eucaristía a personas imposibilitadas de asistir a Misa y animaba el rezo del Rosario. Visitaba a enfermos, regalaba una estampa, daba un consejo al que lo pedía y fue activa celadora del Corazón de Jesús. Marina fue puente, nunca división.

Hoy, cuando el paso de estos preciosos 100 años le han invitado a un reposo, ha continuado desde la oración acompañándonos. Marina es ejemplo.

Actualizado ( Martes, 11 de Febrero de 2014 19:04 )