Les comento que me llamó gratamente la atención, leer una de las súplicas que se van a rezar el próximo domingo en las Misas que se celebren en la Diócesis. Dice así: "Por los médicos y trabajadores de la salud, para que sean bendecidos por Dios y vivan con plenitud su vocación al servicio del prójimo, y valoren este servicio hecho entrega por encima del sueldo u otra remuneración material que reciban". Los obispos cubanos, en el pasado mes de septiembre, tratamos esta realidad en los párrafos 25 al 28 de nuestra Carta Pastoral "La Esperanza no defrauda". Es importante reconocer el capital humano que cada uno de Uds. aporta al fondo integral del país, en el que no solo se valora o cuantifica lo material, sino donde se multiplica -con intereses muy altos- la entrega vocacional convertida cotidianamente en ofrenda.

Por lo tanto, a la vez que Uds, directa o indirectamente (en el aula, laboratorio, investigaciones, etc.) atienden con amor a un paciente, también -sea en Cuba o en otro país- están engrosando (al igual que hacen otras profesiones y servicios que integran toda vida en sociedad) el depósito humano-vocacional que constituye el fondo común de todo nuestro pueblo, en espera de que produzca los frutos lógicos y justos que todos deseamos y necesitamos.

Coincide el llamado "Día del Médico" o "de la Medicina Latinoamericana" con el inicio del tiempo preparatorio a la Navidad. Les invito a pensar que "ese Niño" a quien los cristianos reconocemos como Hijo de Dios, fue el que, siendo ya adulto, expresó proféticamente: "Lo que Uds. han hecho con cada uno de estos mis humildes hermanos, a MI me lo hicieron" (Mt. 25,40). Por eso me permito sugerirles un recurso vocacional-espiritual propuesto por la Madre Teresa de Calcuta, especialmente cuando tengan que realizar, con limitaciones y dificultades, una acción que humanamente conlleve mayor entrega y sacrificio. Ella decía que, con el índice de una mano, fuésemos marcando -uno a uno- los cinco dedos de la otra y, en cada uno digamos consecutivamente cada una de las cinco palabras: "A - Mi - me - lo - hicieron".
 
"Ese Niño -Jesús- envuelto en pañales y acostado en un pesebre" (Lc. 2,12) es quien, como Señor de la Historia (Kyrios), hoy les bendice y fortalece.

    Con la seguridad de mi aprecio,  Mons. Emilio Aranguren, Obispo de Holguín