Texto y foto: MSc. Ing.Tony Rodríguez / Redacción: Miguel Albuerne

Cienfuegos, 17 de octubre de 2012 /
Hace ya 10 años tuve el gozo de escribir un artículo que se publicó en el Boletín Diocesano PASOS sobre los 40 años  de vida de la decana de las publicaciones católicas cubanas, la semanal Vida Cristiana, esa humilde hojita dominical que cumple ya medio siglo de haber visto la luz o mejor dicho, de haber comenzado a llevar la luz de la fe y la Palabra a los más impensados rincones de la geografía eclesial en el archipiélago cubano, incluida la diáspora.
Su génesis no pudo haber sido más sencilla y carente de pretensiones. Había en ella sin embargo, la fuerza germinal del pequeño grano de mostaza.  Sin lugar a dudas, el padre Donato Cavero, jesuita que entonces atendía la Parroquial Mayor de Sancti Spíritus, no hubiera imaginado jamás que aquella simple Hoja Dominical llegaría a sobrevivir medio siglo después de aquel 4 de noviembre de 1962.


 No obstante, al siguiente año la publicación toma alcance nacional al comenzar a editarse y publicarse desde la casa de los PP. Jesuitas en G y 19, en el Vedado, en la casa conocida como “Villa San José”, en La Habana. Y aunque el salto tecnológico de su impresión no fue significativamente superior, pues la imprentica en la que se empezó a reproducir era un añejo artefacto mecánico que solo se mantenía con “vida” por puro milagro de Dios, la complejidad y profundidad de la publicación fue ganando en vuelo.

 Gracias a esta “hojita” la Iglesia cubana comenzó a informarse de los nuevos vientos que soplaban desde Roma donde se estada desarrollando el Concilio Ecuménico Vaticano II, el más importante cónclave de la Iglesia Católica en el pasado siglo. Los cubanos empezamos así a enterarnos por ella de las novedades litúrgicas que se irían introduciendo y que, no sin cierta resistencia al cambio, gracias al modo diáfano de su explicación fueron siendo asimilados por nuestras comunidades eclesiales.

Hasta la fecha han sido 6 los jesuitas que han dirigido esta publicación, imprimiéndole cada uno su impronta y estilo pero siempre siguiendo un hilo de continuidad de comunión con el sentir de la Iglesia, nacional y universal, rasgo fundante de la espiritualidad ignaciana recogido en la frase latina Sentire cum Eclessia. Ellos fueron los padres Donato Cavero sj, Felicísimo Sánchez sj, Antonio Fenoll sj, Ramón Rivas sj y Juan de Dios Hernández sj. Siendo su actual director el P. Alberto García sj.

Detrás de cada edición, además de sus directores, ha habido, y hay, toda una pléyade de estelares personas que con su humilde quehacer han ido haciendo posible este medio siglo de existencia de Vida Cristiana. Detrás de cada director, o mejor dicho, junto a cada director ha existido un equipo de colaboradores, editores, administradores y, claro que sí, ¿por qué no decirlo? De infinitos repartidores de esta hojita, que en disímiles circunstancias y a lo largo del tiempo, han hecho llegar a los ancianos imposibilitados de moverse, a los enfermos, a los presos, a los exiliados, este pedacito de comunión con su parroquia, con su Iglesia.

Todos ellos han sido parte de esta historia cincuentenaria. Y entre todos ellos,  una persona ha ocupado un espacio significativo que me resisto a pasar por alto. Una persona que ha sido, a lo largo de muchos años, parte constitutiva de Vida Cristiana. Quiero rendir homenaje póstumo al amigo y compañero de camino Amador Hevia Moreno ( en la foto); su editor, quien partió recientemente a la casa del Padre y de quien aunque ausente, se ha publicado el pasado domingo 7 de octubre un escrito titulado “Vida Cristiana y sus primeros 50 años”, confiriéndole con ese titular, larga vida a esta publicación.  

Y larga vida le deseamos a la publicación insigne, a la que nació, contra natura, cuando ya habían sido clausuradas las otras publicaciones católicas de entonces, cuando escaseaba el papel, cuando la tinta se perdía, cuando no había tecnología. Que siga siendo así, la hojita, la pequeña y sencilla hojita, la pequeña gran hojita que aunque no crece en tamaño, se añeja en sabiduría pastoral y gracia ante Dios y ante los hombres. Larga vida le deseamos.
Damos así gracias a Dios Padre Todoamoroso por tanto bien recibido. Agradecemos por igual, a todos y cada uno de los que a lo largo de medio siglo han dado, y siguen dando, lo mejor de sí para que, contra viento y marea, cada domingo tengamos nuestra hojita de Vida Cristiana.                                                                            

 

Actualizado ( Viernes, 19 de Octubre de 2012 18:08 )