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Religiosa salesiana celebra sus Bodas de Diamante

por Raynor Rivera Licea

Diócesis de Bayamo-Manzanillo, Manzanillo, 15 de mayo de 2018: Sor Hilda Cecilia Bastidas Pérez, religiosa del Instituto Hijas de María Auxiliadora (Salesianas), celebró sus 60 años de vida consagrada el 14 de mayo último, en el templo parroquial de La Purísima Concepción de Manzanillo.

La Eucaristía, presidida por monseñor Álvaro Beyra Luarca, obispo de Bayamo-Manzanillo, resultó contexto ideal para que presbíteros, religiosas y fieles procedentes de varios sitios de la geografía diocesana agradecieran a Dios por la vida, entrega y fidelidad de sor Hilda, carismática venezolana presente en Cuba hace casi 25 años.

“Es joven -dijo Mons. Beyra Luarca- no quien tiene pocos años sino aquel que mira adelante movido por la esperanza, abierto a aprender, aquel que tiene planes, visión de futuro. La juventud eterna del Señor nos hace mirar -con los ojos de la fe- hacia donde está lo mejor de nuestras vidas, es capaz de saltar desilusiones, frustraciones y fracasos. Entonces los años se convierten en juventud acumulada porque estamos abiertos a lo que Dios tiene reservado a los sencillos de este mundo. Sor Hilda ha acumulado juventud y hoy rezamos para que se mantenga abierta a tantos regalos que el Señor todavía va a hacerle. Ella confió en la promesa de Dios y sabe que lo mejor está por llegar.”

Luego de la homilía sor Hilda renovó sus promesas de castidad, pobreza y obediencia; y antes de concluir la celebración agradeció a los presentes y pidió: “Recen por mí que aún me queda un largo trecho por andar”, a lo que siguió una prolongada ovación.

Una velada artística fue antesala de la celebración eucarística. La protagonizaron niños, adolescentes y jóvenes de los grupos que animan las Salesianas en diversos barrios y poblados de la región del Golfo de Guacanayabo quienes unieron voces y talento para homenajear a esta religiosa de corazón joven a estilo de Jesús, Don Bosco y Santa María Dominga Mazzarello.

Sor Hilda nació en Libertad de Barinas, Venezuela, en 1935. Al concluir sus estudios secundarios en el Colegio de las Hijas de María Auxiliadora y atraída por el carisma salesiano, decidió entrar como aspirante en el Instituto. En agosto de 1958 hizo su primera profesión en Altamira, Caracas, y en 1963 su profesión perpetua.

A lo largo de sus más de ocho décadas se ha desempeñado como profesora, catequista y directora de colegios. A Cuba llegó en 1995. En 1997 funda la nueva casa en Manguito, Diócesis de Matanzas; y posteriormente trabaja en La Habana y Camagüey hasta ser destinada a la comunidad de Manzanillo en 2015 donde encuentra el cariño y gratitud de niños, adolescentes, jóvenes y adultos de Monte Alto, Ceiba Caridad, San Antonio y La Pesquera; de las mujeres del grupo de Medicina Verde, en la Capilla de Don Bosco; y la Asociación de María Auxiliadora (ADMA).

¡Gracias, sor Hilda por su ternura, alegría y testimonio de fidelidad y entrega al Señor!

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