Nosotros Hoy

Servicio de Noticias de la Iglesia Católica en Cuba

Yuleisy, una joven cubana en la preparación del próximo Sínodo de los Obispos

por Laura María Fernández

Diócesis de Matanzas, Pedro Betancourt, 6 de abril de 2018: Yuleisy Vázquez, joven laica de la Diócesis de Matanzas, representó a la Iglesia que peregrina en Cuba en el encuentro que sesionó en Roma del 19 al 24 de marzo de último, como preparación a  la XV Asamblea General del Sínodo Ordinario de los Obispos sobre el tema: “Los  jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, a celebrarse en octubre próximo. Ahora dialoga con nosotros:

Muchos no te conocen, saben solo que eres la joven que fue a Roma a una reunión preparatoria al próximo Sínodo de los Obispos. Háblanos un poco de ti.

¿Qué edad tienes? ¿A qué te dedicas, estudias o trabajas?

Tengo 25 años y trabajo como Técnica en Gestión Económica en la Empresa municipal de Comercio y Gastronomía de Pedro Betancourt, que es el municipio en que vivo, en la provincia de Matanzas.

Eres la animadora de la Pastoral Juvenil en la Diócesis de Matanzas ¿Cómo te incorporaste a la Pastoral Juvenil (PJ)? ¿Cuáles son tus responsabilidades más importantes, más difíciles en este servicio a la Iglesia?

Hace algunos años apoyaba la Pastoral Juvenil en mi parroquia y participaba en los encuentros diocesanos. Un día mi obispo monseñor Manuel Hilario de Céspedes, me llamó para saber si estaba en disposición de brindar este servicio a la Iglesia matancera. Al principio dudé, me gusta pasar desapercibida, ayudar desde lo pequeño. Pero luego comprendí que si Dios me llamaba de esa manera es porque Él iría poniendo las herramientas en el camino. Y así es, cuento con un equipo diocesano maravilloso que junto al padre Agustín y otros asesores intentamos que el encuentro con la persona de Cristo y con nuestros hermanos sea el objetivo principal de los encuentros que organizamos.

Guiar, acompañar y ser coherente en medio de mis coetáneos para mí no es nada fácil, porque tenemos las mismas inquietudes, los mismos retos y desafíos. Pero no camino sola en este servicio que brindo a la Iglesia.

¿Cómo fue la designación para ir a Roma? ¿Te sorprendió? ¿Alguien más te acompañó?

Pues claro que esta noticia me tomó por sorpresa, al principio me parecía un sueño, pero el padre Marcelo, Secretario Ejecutivo de la Pastoral Juvenil en Cuba, me volvió a llamar y me dijo que estábamos a contrarreloj, que solo quedaba un mes para hacer todos los trámites necesarios; fue ahí donde tomé conciencia de lo que estaba aconteciendo. A este encuentro pre-sinodal he ido sola, ¡una gran responsabilidad! Pues en ese momento no sería solo Yuleisy, sino Cuba la que estaba ahí.

De todo lo vivido durante la reunión Pre-Sinodal, ¿qué fue lo que más te gustó? ¿Lo que menos? ¿Lo inolvidable? ¿Qué te impactó?

Lo que más me ha gustado es el compartir con jóvenes de todos los países del mundo, sin importar su procedencia, su cultura, su idiosincrasia. Nos movía un mismo deseo, hacer sentir la voz de los jóvenes, nuestros sueños, aspiraciones, nuestras necesidades… 

Jamás olvidaré la celebración de la Eucaristía el Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro, aunque a menudo lo profeso en el Credo, ahí he vivenciado la universalidad de la Iglesia. Ir junto a los demás jóvenes en la procesión de entrada, sentarnos cerca del Papa Francisco y los demás concelebrantes, mirar hacia atrás y ver esa plaza rebozada de personas profesando una misma fe, es una imagen que siempre llevaré en mi corazón.

¿El trabajo durante el encuentro cómo se desarrolló, en plenaria, por continentes, por idioma, o en equipo? ¿Tuviste alguna intervención? Coméntanos acerca de ello…

El trabajo durante el encuentro se desarrolló de diversas maneras, por grupos lingüísticos respondíamos a las preguntas que propone el documento preparatorio y luego las síntesis de los grupos se realizaba en plenaria con traducción simultánea. En los tiempos libres a veces nos reuníamos por regiones para compartir como va nuestro trabajo pastoral.

Uno de los puntos a tratar en el documento es el acompañamiento y las actitudes que debe tener un acompañante. En cuanto a este tema sugerí que la persona dispuesta a acompañar debe ser coherente entre lo que aconseja a su acompañado y lo que vive. Otra interrogante es cómo debe de ser nuestra Iglesia; creo que debe ser cercana, que se adentre en nuestras realidades, no que se quede como espectadora esperando a ver si alguien se acerca, sino que hay que salir al encuentro de las nuevas generaciones en los ambientes en que nos desenvolvemos a diario.

Alguna anécdota de tu relación con los demás jóvenes asistentes…

Anécdotas hay muchas, fue una semana realmente intensa, pero lo que más se repite en mi mente es haber puesto en práctica el idioma universal: ¡Las ganas de expresarse! Solo hablo español y entiendo algo de inglés, insuficiente como para entablar diálogo coherente con alguien que no hablase la lengua española. Pero entre un “espaenglish” y un poco de señas pude conversar con jóvenes de Egipto, Hungría, Germania, entre otros. ¡Ah! Y disfrutar de los acentos y significados de algunas palabras en los diferentes países de Latinoamérica fue muy divertido y enriquecedor.

 

Qué expectativas tienes sobre el Sínodo…

Ya los jóvenes hablamos, ahora confío en que el Espíritu Santo iluminará a los Padres Sinodales para que los resultados de este Sínodo sean para el bien de toda la juventud, no solo católica, sino también para aquellos que aún no conocen a Dios. Sueño con la Iglesia que quiere el Papa Francisco, una Iglesia de puertas abiertas que acoja a todos sin distinción. Y creo que este Sínodo ayudará a que esto se siga incrementando en la vida eclesial.

También espero y sueño que nuestros obispos, sacerdotes y laicos encargados puedan poner en cumplimiento los documentos sinodales. Solo así pasaremos de ser una Iglesia envejecida a una Iglesia movida por un espíritu joven.

¡Confíen en nosotros! Tenemos mucho para dar.

En relación a lo que los jóvenes compartieron sobre la situación existente en sus países, ¿existe alguna semejanza con la realidad cubana?

Tenemos muchas semejanzas y también muchas diferencias, pero lo que tenemos en común es que pese a las dificultades económicas, políticas, sociales, culturales, etc. que puedan existir en cualquiera de los países, somos una Iglesia que camina al encuentro con el Señor que se manifiesta en cada una de las distintas realidades.

¿Qué  sueños aspiras a hacer realidad para la PJ? ¿Y para ti?

Anteriormente ya les comentaba algunos de mis sueños. Me he adelantado… (Sonríe) En los años que llevo trabajando en PJ siempre he soñado una pastoral en la que los jóvenes vean en ella un lugar de encuentro, consigo mismo, con Dios y con los demás. Muchos hallan en los vicios: drogas, alcohol, sexo, en el  consumismo y tantos ejemplos negativos una vía para encontrar la felicidad. Y nadie se acerca a ellos para mostrarles el único camino que lleva a la felicidad plena. ¡Jesús es el camino! Pues no tengamos miedo de llevarle a Jesús a los que no le conocen. Tengo la aspiración de que tomando en consideración el documento sinodal y la incrementación del Plan propuesto para la PJ Latinoamericana, seamos una Iglesia revitalizada y renovada con la gracia del Espíritu Santo.

© 2015 Conferencia de Obispos Católicos de Cuba. Todos los derechos reservados