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Cerca de 400 personas celebran Fiesta de la Sagrada Familia en Manzanillo

por Carlos R. Escala Fernández

Diócesis de Bayamo-Manzanillo, Manzanillo, 30 de diciembre de 2017: Fieles de las distintas comunidades que conforman la parroquia de La Purísima Concepción de Manzanillo celebraron el pasado, sábado 30 de diciembre la jornada dedicada a la Sagrada Familia.

Un aproximado de cuatro centenares de personas de todas las edades compartieron este día festivo en la Casa de Oración y Convivencia “Santa Clara”, longevo inmueble de madera al frente del otrora Hospital Caymari, actual “Hermanos Cordové”.

Poco después de las nueve de la mañana dio inicio la Eucaristía presidida por el obispo de la diócesis monseñor Álvaro J. Beyra Luarca y concelebrada por los frailes capuchinos Emilio Biosca Agüero, Joselino Clemente de Oliveira y Pedro Canosa Monteiro.

El pastor diocesano recalcó en su homilía que “Jesús, el Hijo de Dios se encarna en el vientre de María, pero se hace hombre en una familia, aprende a ser humano (…) en una familia; que esta es lo primero que “viene a santificar” Jesús; donde aprendió los valores y cosas básicas de las cuales “la primera, la más importante de todas, es la lección del amor. En fin de cuentas, todos hemos nacido fruto del amor: un hombre y una mujer que se aman y nos dan la vida y si no hubiéramos sido amados ninguno de nosotros estaría aquí”.

Mons. Álvaro reconoció el amor como “lo que es imprescindible en la vida según el plan de Dios. Dios es amor”, y su “primera escuela es la familia.” Además, deploró que “no todos encuentran quien los ame”, como aquellos que son víctimas del aborto y “desafortunadamente muchos creen que los niños son una amenaza para la felicidad.” Pero que esta fiesta realza “que la humanidad andará mejor en la misma medida en que las familias anden mejor”, en que se parezcan más a la familia de Nazaret “que es el modelo que se nos pone”, aunque encuentre el mismo sufrimiento que encontramos nosotros. Pues el dolor “no es la última palabra”, sino que esta es “la Pascua, la Resurrección, (…) la plenitud de la vida.”

Luego de concluida la Santa Misa, se organizaron varios juegos, entre ellos el globo con agua, tenis de mesa, bingo, béisbol, en los que se mezclaron todos, pequeños, adultos y ancianos, en un compartir fraterno y alegre hasta horas de la tarde.

Hermanados en el gozo de esta última fiesta del año, los fieles católicos vivieron un día familiar de oración y esparcimiento en comunidad, en familia.

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