Nosotros Hoy

Servicio de Noticias de la Iglesia Católica en Cuba

Laly y el hogar de la ternura

por Manuel Alejandro García Morales

Fotógrafo Manuel Alejandro García Morales

Laly y el hogar de la ternura

Diócesis de Pinar del Río, Pinar del Río, 27 de noviembre de 2017: Amanece y aun sin levantarse ella repasa en su mente la rutina del día, es lo que ha hecho por más de 20 años y no quiere dejar lugar a imprevistos ni casualidades. Piensa en el que no vino el día anterior y reza por su mejoría y pronta incorporación a su “cría”, y es que así es ella, como mamá gallina con sus pollitos. El nombre de esta mujer es Victoria Quesada Gutiérrez, cariñosamente llamada Laly, quien con 59 años es educadora y responsable de la guardería “Nuestra Señora de la Caridad del Cobre”, en el kilómetro 3 ½  de la carretera a Luis Lazo, Reparto Nuevo, y forma parte del Programa de Grupo de Desarrollo Humano (GDH) de Cáritas Diocesana en Pinar del Río.

Recuerda como si fuera ayer el día en que su párroco, el padre Vicente Cabrera, le comunicó que monseñor José Siro, entonces obispo de Pinar del Río; y María Antonia Sojo, directora de Cáritas Diocesana en aquel momento, querían hablar con ella. “Aquella noche no pude dormir”, recuerda. Pero la buena nueva no podía traer más alegría a su vida y fue la creación de una guardería en su hogar. “Siempre me gustaron los niños y ya había trabajado en el círculo infantil ‘Celestino Pacheco’, aunque no como educadora, pero ya tenía alguna experiencia”, afirma esta mujer de rostro dulce y afable.

Laly confiesa que el bregar no ha sido fácil desde el 6 de junio de 1998, cuando fue inaugurada la guardería y las condiciones para empezar no eran las óptimas. “Hubo días en que se rompía el fogón, y contábamos con la ayuda de los vecinos para salir del ‘bache’; en otros no había agua y teníamos que cargarla para recibir a los niños, pero al final de la jornada todo salía bien. Al principio solo teníamos diez muchachos, pero a medida que se fueron creando las condiciones esta cifra fue aumentando hasta hoy cuando atendemos a 40 y somos seis trabajadoras: cuatro educadoras, una cocinera y una auxiliar”.

Atenta a todos los detalles, Laly se desenvuelve en su medio repartiendo amor, pero no deja de admitir que las preocupaciones nunca abandonan su mente, ya sea porque algún niño se enferma o simplemente porque no comió todos sus alimentos. La jornada para esta mujer comienza a las 6:00 de la mañana y termina cuando el último niño abandona la guardería -que puede ser hasta las 6:00 de la tarde-, y ahí comienza su otra jornada en la vida del hogar, pues aunque cuenta con el apoyo de su esposo, hija y nieto, no le gusta desentenderse de su rol familiar. Los fines de semana son los más duros para ella pues siente el vacío que le deja la ausencia de “sus pollitos”.     

© 2015 Conferencia de Obispos Católicos de Cuba. Todos los derechos reservados