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XIX Encuentro nacional de diáconos permanentes con sus esposas: regalo del Amor de Dios

por Ada Cristina Higuera Tur

Diócesis de Cienfuegos, 2 de noviembre de 2016: El XIX Encuentro nacional de diáconos permanentes con sus esposas que tuvo lugar en el motel Perlazúcar, de la ciudad de Cienfuegos, en la región centro sur de Cuba, devino experiencia enriquecedora para los 46 diáconos permanentes, cuatro candidatos al diaconado permanente y el diácono transitorio, la mayoría de ellos acompañados por sus esposas.

Los asistentes pudieron vivir días intensos con talleres de formación, laudes, vísperas, actos litúrgicos, celebraciones eucarísticas y originales iniciativas que comprendían el rezo del Santo Rosario; además de ratos de asueto con paseos y propuestas artísticas de lujo.

Resumir tantos momentos significativos supone entonces empezar por lo primero: la calurosa bienvenida, el cariño en la acogida y la disposición desde la llegada para atender las necesidades de quienes presentaron este o aquel inconveniente.

A tiempo completo los participantes disfrutaron y se nutrieron con la presencia de monseñor Domingo Oropesa, obispo de la diócesis cienfueguera y Presidente de la Comisión Nacional para el Diaconado Permanente, apoyando siempre en cualquier tarea, con sus comentarios oportunos y haciendo la estancia aún más placentera con su carismático actuar.

Igualmente José Miguel Gómez Prieto (Pepe), Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional, resultó un excelente anfitrión, al tanto de las inquietudes de los participantes y de los mínimos detalles para que a fin de cuentas todos disfrutaran a plenitud y terminaran complacidos.

Desde la primera noche, en la cual fueron presentados los diáconos de mayor y menor experiencia en el servicio, con 25 y 26 años de ordenados y los que tenían solo meses o días, poco a poco el grupo se compenetraba.

Muchos coincidían de ediciones anteriores, para otros era la primera vez, sin embargo, enseguida los rostros se hicieron cercanos y empezaron a conocerse, a identificarse por sus nombres, a ubicarse por sus pueblos, provincias y diócesis de procedencia.

Resultó fácil relacionarse con la gente buena, con esos que preguntan si conocen a fulano y le mandan saludos a mengano, los que tuvieron presentes a quienes estaban ausentes por problemas de salud y dedicaban sus intenciones a aquellos que quedaban en casa, garantizando la retaguardia y ocupándose del cuidado de los menores y mayores del hogar.

Aparecieron los chistosos, los friolentos, los glotones, los atrevidos que pese a las inclemencias del tiempo no dudaron en darse un buen chapuzón en las frías aguas de la piscina.

Durante el retiro inicial, Mons. Juan de Dios Hernández s.j., Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de La Habana, habló de sentimientos, actitudes, comportamientos y conductas. Recalcó que Dios se manifiesta en las cosas sencillas, que revelan la necesidad de ser profundos en aras de la conversión personal y de ahí, bajo el signo de la santidad y el protagonismo del Espíritu Santo, llegar a ser discípulos y misioneros ungidos por una verdadera conversión pastoral.

Al siguiente día, resultó muy debatida y esclarecedora la magistral intervención del padre Vladimir Aguilar, del Seminario "San Carlos y San Ambrosio", en la Arquidiócesis de La Habana, sobre un tema tan complicado como actual entendido como ideología de género. Ya en la tarde, se enfatizó en el valor de la esposa del diácono y por primera vez en eventos de este tipo se dio un espacio para intercambiar vivencias, reconocer su importante desempeño en la familia, como la ayuda adecuada para su cónyuge.

La jornada incluyó la breve visita de Caridad del Rosario Diego Bello, Jefa de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Fueron loables los comentarios de algunos diáconos que brindan sus servicios en el Santuario de San Lázaro en El Rincón, La Habana; en La Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en Santiago de Cuba; del que visita enfermos terminales en los hospitales de Camagüey y del que labora en la capilla de la Necrópolis de Colón en la capital del país. Un modo de llevar apoyo, ánimo y consuelo a los sectores vulnerables dentro de la sociedad.

La visita al Castillo de Jagua, a la capilla de Nuestra Señora de los Ángeles, donde se celebró una misa, y el recorrido por la ciudad, en particular el Palacio y la Bodega de Valle, formó parte también del programa que tuvo un cierre maravilloso con una noche cultural en la cual los Hermanos Novo deleitaron con su talento, sus textos profundos y la jocosidad de sus canciones. Como auténticos cronistas le cantaron al mar, a los peculiares personajes y hasta los carretones de la ciudad.

Mención aparte para sus invitados, en especial los niños con sus geniales y cubanísimas interpretaciones que emocionaron y arrancaron aplausos.

En la última sesión del encuentro Mons. Domingo expuso interesantes aspectos acerca del cultivo y promoción de la vocación al diaconado. Al final, la eucaristía en la Catedral de La Purísima Concepción y el paso por la Puerta Santa, un signo de una verdadera conversión en el Año Jubilar de la Misericordia, muestra de la confianza en el Señor Jesús que no ha venido para juzgar, sino para salvar y liberar del pecado.

Para la mayoría el encuentro se recibió como un regalo que merece ser multiplicado, conscientes de que todo lo que Dios da es para dar. De tal modo se asume el compromiso de llevar este tesoro a las comunidades, servido en la bandeja del Ministerio.

Así el grupo inicial, que se fue conformando de conocidos, amigos, hermanos… terminó consolidándose en una gran familia, la gran familia diaconal de Cuba, que regresa ahora a sus comunidades agradecida por la dedicación de los organizadores y la formación recibida.

Todo se preparó dignamente por lo que al concluir es justo dar gracias a Dios porque de nuevo y como tantas veces se mostró espléndido y ante el llamado a servir, la respuesta fue la entrega incondicional.

 

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