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Conmemoran primera misa celebrada en Cuba, en la actual Diócesis de Cienfuegos

por María de los Ángeles Sánchez Sorí

Fotógrafo Foto Aida E. Peñarroche y Nelda Ortega

Diócesis de Cienfuegos, Río San Juan, 2 de noviembre de 2016: En horas de la mañana del sábado 29 de octubre último, monseñor Domingo Oropesa Lorente, obispo de Cienfuegos, presidió la Santa Misa junto al diácono Antonio Goytizolo Duarte, en el puente sobre el río San Juan, a propósito de los 523 años de la primera misa en Cuba, que tuvo lugar en la desembocadura del citado torrente, situada en el municipio de Cumanayagua, en la región centro sur de la Mayor de las Antillas.

En la homilía monseñor Domingo afirmó: “...no sería una misa como esta: el sacerdote mercedario, los ornamentos diferentes, la misa en latín y en voz baja. Según la narración fue un momento fraterno, eso sí, tal como es este, en el que Cristo Eucaristía bendijo esta tierra, se hizo presente por primera vez, con su Cuerpo, Sangre y Divinidad; y le gustó, porque no se ha ido, después de más de 500 años, en Cuba, en Cienfuegos, se mantiene la fe católica”.

Y añadió: “Cristo se hizo presente en un ambiente de pecadores, Colón y sus seguidores; y está presente hoy, y no todo es perfecto, regalándonos su perdón y misericordia”.

Luego recordó los Jubileos Marianos: “María también apareció junto a la costa, en las aguas de Nipe, para estar junto al Hijo en estas tierras”, dijo.

El obispo invitó a pedir la intercesión de María, para que la presencia de Cristo sea reconocida a través de las obras de sus seguidores, encomendó el estudio de la historia de la evangelización en Cuba, a sus estudiosos y a los presentes, a la intercesión maternal de Maria Santísima, “para que nunca naufraguemos en las aguas tormentosas de la vida, animados y conducidos por el Amor de Dios”.

A la cita acudieron miembros de la Comisión de Cultura, Signis y comunidades católicas de la ciudad de Cienfuegos, quienes pretenden retornar cada año a la desembocadura del Río San Juan, frente al majestuoso y cálido Mar de las Antillas; y desde ya ruegan a Dios poder edificar una ermita en este paraje, que esperan sea desde ahora, lugar de peregrinación para los cienfuegueros y para todos los cubanos.

 

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