Formación

X. Estructura del Año Litúrgico


Durante el año litúrgico, que se extiende desde las primeras vísperas de Adviento hasta la hora nona del sábado de la última semana del Tiempo ordinario, la Iglesia celebra el entero misterio de Cristo, desde su nacimiento hasta su última y definitiva venida, por medio de la Eucaristía diaria y dominical, los demás sacramentos, el Oficio divino y otras acciones sagradas. Durante este tiempo la Iglesia venera con amor especial a la Santísima Virgen María, “unida con vínculo indisoluble a la obra salvífica de su Hijo” (SC, 103); y recuerda a los mártires y demás santos, exponentes cualificados de la fuerza salvadora del Misterio Pascual (cf. SC, 102104).

La Iglesia celebra el misterio de Cristo sobre todo en el temporal, que comprende el Adviento, Navidad-Epifanía, la Cuaresma, el Triduo Pascual, la Cincuentena Pascual y el Tiempo ordinario.  Las solemnidades, fiestas y memorias de María y de los santos son recordadas en el santoral. Dentro del temporal, el domingo o celebración semanal de la Pascua del Señor -que es histórica y teológicamente el núcleo de todo el año litúrgico- y el Triduo Pascual, descuellan sobre todo lo demás. Los tiempos de Adviento, Cuaresma y Pascua, son considerados también como tiempos fuertes.

Según esto, puede afirmarse que el Misterio Pascual de Cristo, realizado en la plenitud de los tiempos y prefigurado a lo largo de la historia de Israel, es el eje de la historia de la salvación y el punto al que siempre remite cualquier acción cultual. Su reactualización por medio de los sacramentos, especialmente la Eucaristía, da cauce a la intervención permanente de Dios en la historia salvífica. Las acciones sacramentales, celebradas a lo largo del año litúrgico, articuladas en un conjunto de fiestas y ciclos, constituyen un auténtico tiempo de salvación. Por ello el año litúrgico no es una unidad temporal, sino salvífica.

En Resumen:

  1. Durante el año litúrgico la Iglesia celebra el misterio de Cristo, desde su nacimiento hasta su última y definitiva venida.
  2. El misterio de Cristo es celebrado sobre todo en el temporal. Las solemnidades, fiestas y memorias de María y de los santos son recordadas en el santoral.
  3. Las acciones sacramentales, celebradas a lo largo del año litúrgico, articuladas en un conjunto de fiestas y ciclos, constituyen un auténtico tiempo de salvación.

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