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Salesianas celebran 100 años de presencia en Camagüey y en Cuba

por Neydis Hernández Ávila

Arquidiócesis de Camagüey, Camagüey, 7 de diciembre de 2021: La jornada del Centenario de la presencia de las Hijas de María Auxiliadora (FMA), salesianas, en la diócesis de Camagüey, donde primero fundaron en Cuba, culminó en la mañana de hoy, fecha de su llegada a esta ciudad.

Antecedieron a esta celebración del día 7 la develación de una tarja en el atrio de la iglesia de Santa Ana, primer lugar donde fundaron una catequesis y en el cual fueron destinadas por el obispo de la joven diócesis, el mercedario Mons. Valentín Zubizarreta y Unamunzaga. Allí Sor Anna, Delegada en Cuba del Instituto de María Auxiliadora, tuvo unas palabras de agradecimiento y recordación a las dos hermanas fundadoras, cuyos nombres quedaron inscritos en la tarja que expresa: “En recordación a las Hnas. Salesianas Sor Catalina Ferrando y Sor María Bailo, las primeras catequistas de la iglesia de Santa Ana. Camagüey 7-12-1921 – 7-12-2021. FMA y exalumnas”. Le siguió una Misa de Acción de Gracias presidida por el padre José Gabriel Bastián Cadalzo, párroco de Santa Ana y concelebrada por el P. Castor Álvarez Devesa. Al terminar la comunidad parroquial le obsequió a las salesianas un cuadro con la imagen de la iglesia y una sencilla dedicatoria.

Ya el propio día 7, a las 9 de la mañana comenzó la fiesta en la Santa Iglesia Catedral Metropolitana Nuestra Señora de la Candelaria, con un sencillo homenaje entre lectura de crónicas, cantos, bailes y representaciones, de jóvenes de la hermana Diócesis de Bayamo-Manzanillo, donde están presente la congregación. La Santa Misa comenzó pasadas las 10 de la mañana. Presidida por monseñor Juan de la Caridad Cardenal García Rodríguez y concelebrada por Mons. Wilfredo (Willy) Pino Estévez, arzobispo de Camagüey y Mons. Álvaro Beyra Luarca, obispo de Bayamo-Manzanillo. También estaban presentes los PP Salesianos de Camagüey, Peter y Eduardo Marroquín, y de otras diócesis, como P. Miguel Ángel y el diácono salesiano Igmar. Además sacerdotes diocesanos, jesuitas y mercedarios presentes en Camagüey.

En las palabras de bienvenida, Mons. Willy dijo que los obispos Juan García y Álvaro Beyra fueron catequizados por las salesianas, también a los exalumnos y fieles de las comunidades de Nuevitas, Guáimaro, así como los llegados de La Habana, Matanzas, Bayamo. Pidió que ojalá que esta celebración sea motivo para propiciar nuevas vocaciones. Recordó las palabras de Mons. Enrique Pérez Serantes a través de la radio cuando era obispo de Camagüey en la celebración de los 25 años de la llegada de las salesianas: “Son insuperables obreras del bien, no saben estarse quietas en busca de niños que educar y lo mismo se les encuentra en Cascorro que en Lugareño, en la oriental de Pastelillo, en La Mosca, en Garrido, en el reparto Florat, en La Catedral, El Cristo, La Soledad, en todas partes; y siempre rodeadas de niñas, a quienes tienen siempre algo que dar después de darse ellas mismas a los otros”.

La celebración estuvo animada por el coro de las salesianas de la parroquia de Manzanillo y en la homilía, el Cardenal, dio gracias por inspirar al padre Felipe de la Cruz y a Dolores Betancourt Agramonte el sueño de hacer presentes a las hermanas salesianas en Cuba; por los cinco Colegios de la diócesis; por confiar en Dios Padre; por predicar con la vida y palabras el Evangelio del Hijo de Dios; por manifestar con su presencia el Espíritu Santo; por indicar el camino de los Diez Mandamientos, enseñar las muchas bellas oraciones y a hacer la señal de la cruz de forma correcta; por enseñar lo que hemos de esperar: la Vida Eterna y plena de amor en la Casa del cielo; y también el horror al pecado, a la violencia, al alcoholismo, al robo, al aborto, al abandono de los viejitos; todo lo cual es llorar y hacer llorar.

Mons. Juan animó a los ex-alumnos y ex-alumnas salesianas a enseñar y disfrutar lo aprendido en sus familias, para dejar unos hijos y nietos católicos practicantes, y repletos de amor a Dios para todos.

La Misa terminó con la lectura de las palabras de la Madre General, enviadas desde Roma y el agradecimiento de Sor Anna, Delegada de las salesianas en Cuba. La jornada cerró con una merienda para los asistentes y la alegría de que ¡Viva Jesús! ¡Viva María!

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