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Parroquia "San José Obrero" y su templo de piedras vivas

por Marisel Isaura Vizoso Ramos

Arquidiócesis de Santiago de Cuba, Santiago de Cuba, 23 de julio de 2021: Aún conservo la hojita en la que nos llegó la invitación de monseñor Dionisio García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba “para celebrar con júbilo el sábado 22 de noviembre de 2008, en la Santa Iglesia Catedral la erección de dos nuevas Parroquias en nuestra arquidiócesis”.  Eran las Parroquias de Cristo Rey y San José Obrero.

En esta invitación se hacía una breve reseña de la localización y extensión de dichas parroquias, que se diferenciaban sólo en un detalle: San José Obrero no tenía templo parroquial.  Fue nombrado párroco el Presbítero Oscar Márquez Canler.

Desmembrada de  las parroquias de “San Luis Obispo” de El Caney y “Santa Teresa del Niño Jesús”, San José Obrero abarca la zona situada al este del río San Juan, teniendo como límites por el norte la vertiente sur de la Sierra Maestra, por el sur el Mar Caribe, por el este los límites de la provincia Guantánamo y por el oeste el referido río San Juan.

En estos momentos, aún sin templo de piedras, la Parroquia consta de sesenta comunidades, verdaderos templos vivos, atendidas pastoralmente por el P. Yosbel Lazo Cordero en la zona que abarca desde San Juan hasta el camino Viejo del Oasis y el P. Camilo de la Paz Salmón, en las comunidades desde el Oasis hasta María del Pilar en los límites de las provincias Santiago de Cuba-Guantánamo.

Intensa ha sido desde sus primeros instantes la actividad pastoral, casi en su totalidad en manos de misioneros, y en estos momentos en discreta expresión por la pandemia que nos azota, lo que no ha sido motivo para descuidar además de la atención de las Pastorales Diocesanas, y proyectos tanto diocesanos como propios de la parroquia que aúnan Misión y Caridad, tales como:

  • Desayunadores escolares en cuatro comunidades.
  • Dos comedores para ancianos promovidos por Cáritas diocesana en las comunidades “Nuestra Señora de la Caridad” del centro Urbano Abel Santa María y “Santa Ana” en El Oasis.
  • La atención a niños con necesidades especiales incluidos en el proyecto diocesano “Corazones alegres”.
  • El proyecto “Gabriel” para promoción en valores, que atiende adolescentes embarazadas, brindándoles asesoramiento en todas las esferas sin descuidar la espiritual, tanto a ellas como a sus familiares y ayuda material en lo posible.
  • El proyecto “Creciendo” que acoge a niños en edad primaria (hasta sexto grado) brindando atención espiritual y de crecimiento personal para ellos.
  • Proyecto “Alegría de mis años” que reúne a personas de la tercera edad, donde además de la atención espiritual encuentran variados espacios de promoción cultural, física y recreativa siempre desde la óptica de la tercera edad.
  • Proyecto Escuela para la Formación de los Animadores de las Comunidades (EFAC).

El Espíritu de Dios mueve a los varios miles de personas que habitan el espacio geográfico y a veces, felizmente, los desborda como ocurrió en la memorable peregrinación de Nuestra Madre, la bienaventurada Virgen de la Caridad del Cobre por la celebración de los 400 años de tenerla entre nosotros; en las inolvidables visitas de San Juan Pablo II, Mensajero de la Verdad y la Esperanza, en enero de 1998; del Papa emérito Benedicto XVI, Peregrino de la Caridad, del 26 al 28 de marzo de 2012; y por último del Papa Francisco, Misionero de la Misericordia, del 19 al 22 de septiembre de 2015. 

Memorable fue también la Eucaristía que ofreció Mons. Pedro Claro Meurice Estiú en el local, conocido por aquel entonces como La Hamburguesera, ubicado en el Micro III del Centro Urbano Abel Santa María celebrando la primera visita que nos hizo “La Virgen Mambisa” al reparto, en los principios de los noventa y que tuvo como asistentes a todo un pueblo que en peregrinación oró el Santo Rosario y entonó nuestros cantos, en especial a La Virgen del Cobre.

Conducida por el querido Hermano Luis Franco Aguado, de los Hermanos de La Salle, la imagen fue llevada en andas, desde la carretera, en la entrada del reparto.  

Sería injusto dejar de mencionar la participación activa de diferentes congregaciones religiosas sin la ayuda de las cuales hubiera resultado imposible tan inmensa labor: las Hermanas del Servicio Social, los Hermanos de las Escuelas Cristianas conocidos como Hermanos de La Salle; las Hermanas Sopeña; las  Misioneras de la Caridad; las Siervas del  Corazón de María.

Todos y cada uno de los misioneros relacionados con esta misión, han representado en cada comunidad la presencia del Espíritu de Dios que, según recientemente acotara Mons. Dionisio en un artículo publicado en Vida Cristiana, (La hojita, como cariñosamente le conocemos y que en estos momentos sale en edición digital) refiriéndose a las vicisitudes por las que ha pasado nuestra Iglesia Católica en los últimos tiempos y cito:

”…Lentamente, el cuerpo de la Iglesia se dio cuenta de que la razón de nuestro “ser cristiano” y “ser Iglesia” radicaba en el seguimiento de Cristo y en darlo a conocer, Pues Sólo Él tiene Palabras de Vida Eterna, aunque la realidad pareciese decir lo contrario”(1)

Muchos han sido los momentos cumbres en la expresión de ese SER CRISTIANOS Y SER IGLESIA en la parroquia San José Obrero.

Oremos al Señor para que más temprano que tarde podamos tener, no uno sino varios templos y fieles hay para llenarlos.

 ¡ALABADO SEA EL SEÑOR, SEA POR SIEMPRE ALABADO!!!

Notas: 1.- Monseñor Dionisio García Ibáñez, Vida Cristiana, 16 de mayo de 2021, Nº 2947 Año 58.

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