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En el ámbito de la iglesia local

por Equipo de Comunicación

Diócesis de Pinar del Río, 18 de julio de 2021: Estimado hermano: Hoy deseamos compartir contigo este texto tomado de la conferencia “EL CAMINO SINODAL SINODALIDAD: LA IGLESIA TIENE NOMBRE DE SINODO” impartida por el Prof. Eloy Bueno el 13 de marzo de 2018, con el deseo de clarificar en el tema.

“El Papa revaloriza con fuerza el significado de la Iglesia local o particular, en el fondo, de la diócesis porque, ya desde Evangelii Gaudium decía que la Iglesia local es el sujeto fundamental de la pastoral y de la evangelización. Cada diócesis, […] tiene que sentirse sujeto y protagonista, de tal modo que todos se sientan integrados en ella. La parroquia no es una finca aislada; un movimiento no es un grupo aislado o que pueda vivir al margen; la parroquia, el movimiento, la asociación… tienen que vivir y dar cuerpo y vida a ese sujeto que es la Iglesia local, en la cual hay diversidad de dones y de carismas.

A mí me sorprende la confianza del Papa en el Espíritu Santo cuando dice: Si creemos en el Espíritu Santo, Él es el que genera la diversidad y, a la vez, lo reconduce hacia la unidad. Por lo tanto, si hay variedad, diversidad… ¡alabado sea Dios! Porque eso es signo de la fecundidad del Espíritu. No tenemos que tener miedo a la pluralidad. El Papa mismo dice que, cuando habla así, algunos piensan que, según actúa el Espíritu, esto parece un desbarajuste o el reinado de la anarquía…

Pero no es así, lo que hay que hacer es reconocer esa variedad para conseguir que la Iglesia, cada Iglesia concreta, sea la Casa de la armonía. La gran tarea del obispo es ir tejiendo la diversidad para que confluya en la unidad. Y ésta es también la tarea de los presbíteros y de los diversos consejos que tiene que haber en cada diócesis. En un discurso dirigido a los obispos consagrados durante el último año, el Papa dice que no puede entender que un obispo pueda funcionar en su diócesis sin un consejo de pastoral, o sin un consejo de economía… También valora enormemente lo que es el sínodo diocesano, la institución fundamental de la vida de una diócesis, porque es donde todos pueden hablar y escucharse; donde cada uno presenta su propia opinión y se discute, se debate, y se va generando la decisión de tal manera que ésta no venga de ‘lo alto’ porque el obispo o el párroco han tenido una comunicación directa del Espíritu Santo… Lo que a todos afecta, por todos tiene que ser tratado. Por tanto, hay que arbitrar los consejos, los organismos, de modo que permitan hablar para escucharse, para debatir y para ir generando una decisión, en la cual, evidentemente, el obispo tiene su palabra, pero no es la única…

En el mundo de los ortodoxos, a los cuales el Papa se refería con tanta insistencia, hay un canon, una regla, que utilizaban sobre todo en las reuniones de obispos que consistía en lo siguiente: lógicamente, cuando se reúnen los obispos tiene que haber uno que presida, el obispo, patriarca, metropolitano… Ahora bien, el que preside no puede decidir nada sin el consentimiento de los demás y, a la vez, los demás no pueden tomar ninguna iniciativa sin el reconocimiento del que preside. Puede parecer algo muy difícil de lograr pero, como les decía antes, no es cuestión de mayorías, ni de que alguien tenga más votos y se imponga a la minoría; es cuestión de buscar el consenso para hacer posible la unanimidad, como pasa por ejemplo en los concilios. De este modo, el primero, el que preside, no puede funcionar por su cuenta, sino que tiene que escuchar a los otros y, al decidir, hacerlo por todos y detrás. Lo cual supone una enorme ascesis porque todos tenemos la tentación de imponer nuestra opinión. ¿No se podría también aplicar de alguna forma, este modo de actuar de los orientales al mundo latino y al mundo occidental?

El obispo en su diócesis tiene que ser el que garantiza esta diversidad en la unidad, ese escucharse mutuamente para que la decisión no venga únicamente ‘de arriba’. Para eso, el obispo y los presbíteros deben estar en el seno de su pueblo; el Papa dice que es necesario sentir “el gusto de ser pueblo” porque, en esta inserción en la fe del ‘santo Pueblo fiel de Dios’ se puede experimentar la mística de estar juntos. De tal manera que todo brote de ahí.

Por eso habla con tanta convicción de la importancia de la piedad popular. Cuando oigo hablar así al Papa, me pregunto si tenemos tanta confianza en el Espíritu Santo y en la fe del ‘santo Pueblo fiel de Dios’. De ahí esa frase tan repetida de que ‘el obispo tiene que tener olor a oveja’ por estar en el seno de su pueblo.”

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