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Los Consejos Parroquiales dan vida y dinamismo en la comunidad cristiana

por Neydis Hernández Ávila

Arquidiócesis de Camagüey, 6 de junio de 2021: Los términos con que se define al grupo de laicos que representan a la comunidad cristiana son varios, lo mismo consejo parroquial, consejo pastoral, comisión parroquial, pero todos encierran el mismo servicio.

Los consejos parroquiales son uno de los primeros frutos derivados de la Reflexión Eclesial Cubana (REC), iniciada en 1982 y que sirvió de base para la celebración del Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC) en febrero de 1986.

En el mes de junio de 1984, el Obispo de Camagüey Monseñor Adolfo Rodríguez, crea en cada comunidad cristiana los Consejos Parroquiales o Pastorales. El objetivo es constituir un órgano consultivo de reflexión, participación, planeación y evaluación de la vida parroquial y que está llamado a examinar toda la acción pastoral a la luz del Evangelio con el fin de llevar adelante la evangelización a través de una comunidad viva y dinámica. Sus funciones son: reflexionar sobre la realidad social y eclesial a fin de encontrar caminos de evangelización; coordinar la labor de los diversos equipos pastorales que responden a determinados sectores de la comunidad para que exista armonía, colaboración y respondan al Plan pastoral de la parroquia y de la Diócesis; evaluar toda la acción pastoral de la comunidad o parroquia; decidir, consultando a todos los miembros de la parroquia o a una representación real de los mismos, cuestiones internas como horarios, economía, locales, mantenimiento, etc.; estar atento a las opiniones, necesidades y críticas de los miembros, de los agentes de pastoral y de las instancias diocesanas; y coordinar la preparación de toda la comunidad para la celebración de los tiempos fuertes y de las fiestas patronales teniendo presente las líneas pastorales diocesanas para estos tiempos y las prioridades pastorales.

El Consejo Parroquial o Pastoral debe estar formado por todos los agentes pastorales de la comunidad parroquial: los sacerdotes, religiosos y religiosas, diáconos, responsables de las diversas pastorales y grupos, así como los animadores de las pequeñas comunidades. Tiene carácter representativo.

El Papa Francisco, en la exhortación apostólica “La alegría del Evangelio” nos dice: “La parroquia no es una estructura caduca; precisamente porque tiene una gran plasticidad, puede tomar formas muy diversas que requieren la docilidad y la creatividad misionera del Pastor y de la comunidad. Aunque ciertamente no es la única institución evangelizadora, si es capaz de reformarse y adaptarse continuamente, seguirá siendo «la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas». Esto supone que realmente esté en contacto con los hogares y con la vida del pueblo, y no se convierta en una prolija estructura separada de la gente o en un grupo de selectos que se miran a sí mismos.

“La parroquia es presencia eclesial en el territorio, ámbito de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la adoración y la celebración. A través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización. Es comunidad de comunidades, santuario donde los sedientos van a beber para seguir caminando, y centro de constante envío misionero. Pero tenemos que reconocer que el llamado a la revisión y renovación de las parroquias todavía no ha dado suficientes frutos en orden a que estén todavía más cerca de la gente, que sean ámbitos de viva comunión y participación, y se orienten completamente a la misión”. (No. 28)

Sin dudas, este organismo vivo en la comunidad cristiana sirve de apoyo en la evangelización, es un servicio gratuito que los laicos y consagrados prestan a la Iglesia, y ha seguido funcionando a pesar de la pandemia y de otras condiciones internas y externas en las comunidades cristianas.

Bibliografía: Manual de Funciones de la Arquidiócesis de Camagüey. 

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