Formación

RITOS CONCLUSIVOS (IV)


PASO 38: La salida de los ministros. El canto de salida

La salida del celebrante y los demás ministros no debe ser algo irrelevante. Normalmente, si es fácil hacerlo, el que preside besa el altar antes de abandonar el presbiterio.

El ordenamiento de la Misa no prevé ningún canto final para acompañar este momento y de hecho, una vez se ha despedido la asamblea, no parece coherente retenerla un rato más para cantar, sino que sería el momento en que el órgano o una coral acompañaran musicalmente la salida de todos.

En la mayoría de los lugares, sin embargo, se ha introducido la costumbre del canto final. Es una manera de terminar colectiva y festivamente la celebración que no es tampoco algo terrible, aunque no necesariamente deba hacerse siempre. De tenerse este canto de salida, debe ser un canto breve, con tono de aclamación final festiva, mientras se van el celebrante y los ministros.

Al menos en algunas solemnidades y lugares es lo mejor que el celebrante vaya revestido hasta la puerta del templo y allí salude a los asistentes. En algunos lugares es costumbre hacerlo así siempre y ello facilita el conocimiento entre celebrante y asistentes.

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