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Una historia de santidad

por Sergio Lázaro Cabarrouy

50 AÑOS DEL PADRE MARIO AGUILAR COMO SACERDOTE DE JESUCRISTO

Arquidiócesis de La Habana, La Habana, 5 de diciembre de 2020: Cualquier tarde de jueves, de principios de los años 70 podía verse la figura corpulenta del Padre Mario recorriendo los 9 kilómetros que separan a San Diego de los Baños de la Carretera Central para ir a atender a la pequeña comunidad en la centenaria iglesia que años más tarde él mismo repararía. A veces lograba tomar el ómnibus, a veces alguien lo recogía. De regreso, ya en la noche, si no había ómnibus, se quedaba a dormir en un banco de la iglesia, que cuando aquello no tenía habitación para el cura, porque no quería molestar, la comunidad de entonces nunca lo supo.

Mario César Aguilar Donazar fue ordenado sacerdote en Guanajay, Diócesis de Pinar del Río, actual provincia Artemisa, el 3 de diciembre de 1970 y fue destinado a las parroquias de Los Palacios y San Diego, luego sirvió en Artemisa y Cabañas, posteriormente en Consolación del Sur y por último en la Catedral de Pinar del Río.

El P. Mario es de esos curas que “cubre mucho terreno”, siendo un predicador locuaz de verbo sencillo y penetrante, un consejero atinado y un buen amigo, aunque a veces no fuera muy agradable lo que tenía que decir.  Ha sido especialmente sensible por los más necesitados consiguiendo medicinas, llevando a ancianos a turnos médicos o gestionando ayudas. Ha sido un hombre trabajador y estricto, que combina el buen humor y el trato cariñoso con una fuerte disciplina y autoridad. Fue fundador de varias comunidades urbanas y en el campo, y brindó asistencia religiosa a muchos reclusos, siendo uno de los fundadores de la Pastoral Penitenciaria en Pinar del Río. Varias generaciones de pinareños tenemos mucho que agradecerle.

En 2001 un accidente automovilístico lo dejó paralítico y desde entonces vive en el Hogar Sacerdotal San José, junto a la Iglesia de Paula en La Habana. Para un hombre tan activo esta nueva realidad fue especialmente difícil, pero la ha asumido como parte de su vida sacerdotal: orando, celebrando la Eucaristía y atendiendo a personas.

En la mañana del jueves 3 de diciembre último, se celebró la acción de gracias en la iglesia de Paula presidida por el Cardenal Juan García Rodríguez, Arzobispo de La Habana y concelebrada por Mons. Jorge Serpa y Mons. Juan de Dios Hernández, obispos Emérito y Titular de Pinar del Río, respectivamente. Concelebraron también varios sacerdotes pinareños y habaneros.

¡Gracias por tu vida de entrega querido Padre Mario!

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