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“Lo que se siembra GERMINA, CRECE, FLORECE Y FRUCTIFICA”

por María Luisa Pérez Gálvez

25 AÑOS DE LA PRESENCIA DE LAS HERMANAS FRANCISCANAS DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN EN CUBA

Diócesis de Holguín, Holguín, 13 de febrero de 2020: Con la Eucaristía, acción de gracias a Dios por excelencia, y con el propósito de ser sal y luz del mundo, las Hermanas Franciscanas de la Purísima Concepción, celebraron los 25 años de presencia en Cuba y 20 años en Holguín.

Durante sus palabras en la homilía, monseñor Emilio Aranguren Echeverría, obispo de Holguín, recordó momentos del caminar de las Hermanas en los que se refirió a como Dios va tejiendo la Historia de la Salvación.

La Venerable Madre Paula Gil Cano, fue la fundadora de las Hermanas. “Dios puso en el corazón de Paula esa semilla dijo Mons. Emilio, “quien la compartió con el Obispo, la escuchó y conversó con el padre Manuel Malo, franciscano”. Así nació la familia que son las Franciscanas quienes viven la espiritualidad propia de Francisco.

Las Hermanas Franciscanas llegaron a Cuba el 20 de enero de 1995. Fundaron la primera comunidad en Placetas, en la Diócesis de Santa Clara. Las hermanas Sor Ángela, Sor Luzmilda y Sor Mirian fueron las fundadoras.

A los cinco años correspondieron a la petición de Mons. Héctor Luis Peña, por entonces obispo de Holguín, haciéndose presentes en el Reparto Salida de San Andrés en las afueras de la cuidad de Holguín. “Donde viven ese carisma que son luz que parten, comparten y reparten” resaltó el prelado en sus palabras.

Invitó también a los presentes a reflexionar con la pregunta: ¿Qué hacen las misioneras y misioneros en nuestra diócesis? Ellos llevan con nosotros nuestra cruz, apuntó.

En las ofrendas Sor Luzmilda ofreció el dibujo del mapa de Cuba con la ubicación geográfica de las localidades de Placetas, Encrucijada y Holguín. Actualmente solo están presentes en las dos últimas localidades.     

El P. Emilio Fernández, joven sacerdote, agradeció la presencia de ellas en la comunidad y en especial a Sor Luzmilda y Sor Mirian por lo que representaron para él en su formación vocacional, “son sal y luz para los que somos sacerdotes.”

Alabado sea Dios, somos hijos de la Iglesia presente, misericordia, compartir y repartir, fueron algunas de las frases pronunciadas por las hermanas como testimonio vivido en estos 25 años de caminar junto a la Iglesia cubana.

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