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Una Misión para enriquecer el espíritu

por Michel Pérez Abreu

Diócesis de Ciego de Ávila, Gaspar, 17 de octubre de 2019: Pedro Santiago Pérez y Javier A. Rodríguez González son dos avileños que, junto a muchos otros, forman parte de Misión País, un proyecto de evangelización que busca acercar a Cristo al corazón de los necesitados, a través de la experiencia de los más jóvenes. Hace tres años se activó la Zona Gaspar, en la Diócesis de Ciego de Ávila, misión que acaba de finalizar. Conozca este noble proyecto y la labor de quienes lo materializan.

¿Qué es Misión País?

Pedro (P): Misión País Cuba (MPC) es un proyecto misionero surgido en Chile y España. Tiene como finalidad la evangelización de los jóvenes católicos y su santificación y a la vez, llevar al pueblo donde se misiona lo que sabemos de nuestra Iglesia. Es un proyecto de acogida, y tiene como base la oración. Consta de dos momentos claves en la vida de los jóvenes, misión interna (donde se hace un camino con cada joven misionero para crecer en la fe) y misión externa o puerta a puerta (aquí es donde el joven sale a la calle y comparte lo aprendido, da su testimonio de vida y acompaña a quien se va a misionar). En la semana escogida se realizan diversas actividades para el pueblo, comenzando con una procesión que anuncia el inicio de la Semana de misión, talleres de formación, proyección de películas y festival de clausura de la misión. Además, se hacen misiones cortas en los tiempos litúrgicos fuertes como Adviento y Cuaresma.

Javier (J): MPC busca contribuir al crecimiento interior del joven discípulo (misión interna) y encender su ardor por el anuncio del Reino (misión externa). Tiene como ideal la búsqueda de la santidad y persigue ser un lugar de encuentro entre jóvenes cubanos y también de otras nacionalidades que sienten el llamado a trabajar en el anuncio del Reino y a acompañar a Dios en la conquista de corazones. La misión toma como modelo la labor evangelizadora de los primeros apóstoles e intenta imitar su vida en comunidad, en compañía de María. Está al servicio de la Iglesia y de Cuba. Es un proyecto llevado adelante por los jóvenes laicos, gracias a las labores que desarrollan para financiar y organizar todo, también recibe ayuda de hermanos de nuestras comunidades. Estos jóvenes, en comunión con su Iglesia, quieren dedicar su tiempo y sus dones al anuncio del Evangelio. Se escogen diferentes Zonas de Misión en todo el país, que estarán unidas en un mismo ideal y propósito. El anuncio parte de un análisis de la realidad eclesial y social, que cada año es renovada, y así se convierte en Buena Noticia para el joven cubano de hoy.

Misión País Cuba es una escuela para el joven de hoy, donde se enriquece catequética, doctrinal y espiritualmente.

No es difícil pensar que una nación, incluso pequeña y necesitada como la nuestra, tenga muchos lugares donde poder misionar, pero ¿cómo se escoge una comunidad, Gaspar, para realizar esta misión, protagonizada por los jóvenes católicos?

J: El Obispo es quien escoge la Zona de Misión, analizando la realidad de la diócesis conjuntamente con los responsables del proyecto y los miembros del clero diocesano.

P: La comunidad de Gaspar se escoge dada, precisamente, la necesidad de misión en esa zona de la diócesis.

Esta Zona de Misión se activó varios días, cada mes de agosto, durante tres años ¿Cuáles fueron los principales retos a enfrentar durante este tiempo?

P: Durante estos tres años hemos afrontado diversos retos. El principal, considero yo, el problema del autofinanciamiento, o sea, Misión País es autofinanciada por los jóvenes misioneros mediante rifas, ferias, donaciones, etc. Esto es todo un reto para los jóvenes, pues conlleva un compromiso muy fuerte con el proyecto, y además, lograr la aceptación y divulgación de Misión País en la diócesis, hacer conciencia de que se pueden hacer grandes cosas con nuestros propios esfuerzos.

J: Retos fueron muchos, pero principalmente el enfrentarse a algo nuevo, sin saber la aceptación que podía tener; financiar el proyecto por los propios jóvenes, como dijo Pedro, y el trabajo que se desarrolla durante todo el año, pues no es solo la semana de misión.

Esa semana al año, que los llevó a ustedes y a otros jóvenes católicos avileños y de diversas diócesis, a compartir con muchas personas, en un primer momento, desconocidas, pero luego, con el regresar, ya vistas más cercanas, debió estrechar vínculos humanos, de Fe. ¿Se sintieron acogidos en Gaspar?

J: La comunidad de Gaspar en estos tres años nos recibió con mucha alegría, nos sentimos muy acogidos y en familia todo el tiempo. Los lazos de amor creados en Cristo de los jóvenes misioneros y el pueblo de Gaspar no los borrará el tiempo ni la distancia.

P: Mi experiencia de misión se inicia precisamente en Gaspar. Antes, el hecho de llegar a un hogar, tocar la puerta y hablar de Jesucristo era algo que nunca pensaba que haría, sin embrago, llegar a Gaspar, conocer la situación en que viven muchas personas, ver cómo te abren las puertas de su casa y de su corazón, es algo que realmente te cambia la vida. Ese agradecimiento es mutuo. Y sí, ya Javier lo apuntaba, es un pueblo muy acogedor.

El pasado mes de agosto culminó Misión País Cuba - Zona Gaspar. Pero eso no significa que aquí finalice esta labor ¿Cuál es el siguiente paso?

P: Culminada la misión en la zona de Gaspar, nuevamente el equipo de Misión País se pone al servicio y disponibilidad de nuestra diócesis. Ahora toca seleccionar una nueva zona y continuar llevando a Cristo a los corazones necesitados. Y nuevamente lanzar las inscripciones para nuevos misioneros que estén dispuestos a ser parte de esta gran familia.

J: El equipo coordinador se reunirá para evaluar la misión y se realizará la clausura nacional donde se compartirán los testimonios y vivencias de las diferentes Zonas de Misión. En lo que queda de este año, al no tener la Misión de Adviento, se involucrará a los jóvenes misioneros en las diferentes misiones que se hagan en la Diócesis con motivo del año misionero.

En enero del 2020 comienza a trabajar el nuevo Consejo de Zona de Ciego de Ávila, que cada año se renueva. Desde este momento se pone en función de la nueva Zona de Misión, que próximamente será anunciada. En la misión de Cuaresma el equipo se traslada a la nueva zona un fin de semana, para conocer la comunidad y explicar en qué consiste el proyecto que estará con ellos por tres años, si es la voluntad de Dios.

Cada año nuevos jóvenes misioneros se suman a este hermoso proyecto.  Por eso se mantiene viva la llama de misión evangelizadora en Cuba. Mariam y Marie López Orozco, hermanas gemelas de la comunidad de la Catedral, sintieron el llamado de Jesús y se unieron a la misión.

¿Cómo supieron del proyecto de Misión País Cuba?

Mariam (M): Yo supe de MPC por Rachel Castellanos, la encargada del grupo de jóvenes. Luego nos reunimos con algunos de los encargados de MPC y nos fueron explicando cada actividad que se realizaba en este proyecto y cuáles eran los diferentes “sacrificios” que se debían realizar.

Marie (Ma): También conocí del proyecto mediante Rachel, un jueves, en uno de los encuentros de los jóvenes, y después me informé más acerca de él.

¿Qué las motivó a sumarse a la misión?

M: La idea de conocer una realidad diferente a la que estoy acostumbrada a ver en mí día a día, la idea de ser yo un instrumento de Dios para hacer el bien en otro lugar, en otro corazón.

Ma: La primera motivación fue el poder misionar, conocer y ayudar a personas de otras comunidades. La segunda motivación fue poder estar más cerca de Dios y conocer más acerca de Él mediante las maravillosas personas que componen el proyecto.

Días antes de iniciar Misión País Cuba – Zona Gaspar, pudieron misionar durante la Jornada Nacional de la Juventud (JNJ) en algunas comunidades de la ciudad de Ciego de Ávila. ¿Habían tenido alguna experiencia similar con anterioridad?

M: En mi caso nunca había tenido una experiencia ni remotamente parecida a la que tuve en la JNJ. Creo que me ayudó a tener al menos una pequeña idea de lo que iba a ser MPC. La misión “puerta a puerta” que se llevó a cabo en la JNJ fue una base para lo que estaba por venir a mi pequeño mundo.

Ma: Una vez, cuando estaba en el catecismo, misioné con las Misioneras de la Caridad, pero era muy niña y no puede darme cuenta de lo bonito que era lo que estaba haciendo.

Entonces puedo afirmar que, prácticamente, estas fueron sus primeras misiones, por tanto, imagino que anécdotas y experiencias tendrán muchas.

M: Creo que una experiencia, una gran experiencia para mí, fue la idea de tener que involucrar en mi rutina a aproximadamente 20 jóvenes, todos con sus características propias, con sus ideas, sus gustos, pero todos con un mismo objetivo: dar a conocer el INMENSO AMOR que siente nuestro Padre hacia todos sus hijos, dar a conocer que sin importar nuestras diferencias, Él nos ama, y que, gracias a ese gran amor que tiene por nosotros, entregó a Jesús, su hijo, para que nos salvara de nuestros pecados.

Ma: Fue maravilloso, cada persona que conocí, que me abrió la puerta de su corazón y de su casa, fue simplemente extraordinario. Pero a pesar de que la misión externa fue muy fructífera, la misión interna fue mi parte favorita de la semana, sentí un contacto tan grande con Dios que las lágrimas brotaron de mis ojos, fue muuuuyyy bonito.

Misión País tiene la responsabilidad de mantener el espíritu misionero vivo en el corazón de los más jóvenes, quienes tienen en sus manos, en su fe y en su compromiso con Dios el devenir de la Iglesia ¿Por qué los jóvenes católicos, y en particular los cubanos, deben misionar?

M: Creo que la respuesta a esta pregunta es algo que no debería ser dada solo por mí, sino por todos los jóvenes que llevan en su corazón una cruz. Aún así, mi respuesta es simple: por amor.

Ma: Los jóvenes católicos debemos misionar para darnos cuenta de la realidad en la que estamos viviendo, en la que pocas personas saben quiénes somos y que hacemos o tienen una idea errónea de nosotros. Yo no tenía idea de las condiciones en que viven muchas personas en nuestro país, se podría decir que vivía en una burbuja, que fue explotada cuando comencé a misionar y a darme cuenta de cómo era la vida para esas personas. Creo que todos los jóvenes debemos conocer la realidad de nuestro país.

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