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Soñar, con confianza y esperanza

por Holguín Católico

CONCLUYE PRIMER MOMENTO  DE LA ASAMBLEA DE LA DIÓCESIS DE HOLGUÍN

Arquidiócesis de Santiago de Cuba, El Cobre, 23 de septiembre de 2019: Al finalizar los trabajos de la Asamblea Diocesana de Holguín, el sábado 21 de septiembre, monseñor Emilio Aranguren Echeverría, obispo de Holguín, invitó a los
participantes a seguir trabajando en las temáticas abordadas y a tener capacidad de soñar.

“Si nunca pensamos en el futuro, nunca lo tendremos” afirmó durante sus palabras al cierre de los trabajos.

Ante representantes de las parroquias y comunidades en las cuatro Vicarías Pastorales de la Diócesis, el Obispo fue ofreciendo citas que señalaban actitudes hacia el futuro.

“Si los jóvenes y los viejos se abren al Espíritu Santo, ambos producen una combinación maravillosa. Los ancianos sueñan y los jóvenes ven visiones”, dijo citando al Papa Francisco. De nuevo con palabras del Papa a jóvenes en Roma, afirmó: “Este es el trabajo que tienen que hacer: transformar los sueños de hoy en realidad del futuro, y esto requiere valentía”.

También se refirió a la opción misionera que, según la Exhortación Apostólica del Papa Francisco, ‘La Alegría del Evangelio’: “ha de transformarlo todo para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual”.

Los delegados habían acudido a la Casa de Encuentros, junto al Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad, en El Cobre, para rezar, compartir y trabajar sobre los aportes recibidos de las comunidades durante el proceso preparatorio de este encuentro que se inició con una Hora Santa ante el Santísimo la noche de jueves 19.

Mons. Aranguren recordó que se cumplían siete años desde la Primera Asamblea de Pastoral en 2012 y que estaban conmemorando el cuarto aniversario de la visita del Papa Francisco a Holguín. Desde entonces la Diócesis ha ido dando pasos bajo la guía del Secretariado Diocesano de Pastoral y con el magisterio del Papa Francisco y el magisterio de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba. Además, recordó: la Diócesis esta celebrando 40 años desde su fundación con un Año de Gratitud.

Presentó una “Mirada serena del presente” con sus logros: la revisión del organigrama de la Diócesis, la vida en las provincias de Holguín y Las Tunas, la organización, el crecimiento en la fe, el laicado y la misión, y también señalando tareas pendientes. Invitó a una “Mirada confiada y esperanzada hacia el futuro”, marcando cinco actitudes: Pies en la tierra, corazón abierto, manos dispuestas, mirada a lo alto y al futuro y caminando con el pueblo como hizo María.

El padre Ángel Andrés González Guillén, vicario episcopal de Las Tunas, presentó el marco de la realidad apoyándose en el esquema del Plan Pastoral “Por el Camino de Emaús”: demográfico, económico, social, político e internacional, cultural y religioso. Ofreció datos sobre la realidad eclesial con sus logros y retos y recordó que “aún con las dificultades, y oportunidades, Dios va haciendo camino con nosotros y la Diócesis celebra 40 años de fidelidad, de entrega, de sacrificio”.

A lo largo del encuentro el Coordinador del Secretariado Diocesano de Pastoral P. Pablo Emilio Presilla Romero fue ofreciendo orientaciones y explicando el proceso, al tiempo que Ricardo Miño Barrero y Silvia Margarita Pérez, de la comunidad marista, animaban con canciones y como facilitadores.

El viernes 20 por la tarde, la Eucaristía fue en el Santuario en donde se bendijeron las cruces que se entregarán a algunas personas que han brindado un testimonio de fidelidad en el caminar de las comunidades. El grupo fue invitado a un rato de oración en el Camerino de la Virgen. Allí resonaron las peticiones a la Madre y el rezo del Ave María en las distintas lenguas de los misioneros ‘ad gentes’ presentes en la Diócesis.

En la noche, los delegados se dividieron en grupo vocacional para delinear el perfil del sacerdote, la religiosa/religioso y el laico que necesita la Diócesis.

En los aportes finales de los delegados, el sábado, se constató la necesidad de seguir trabajando en las Vicarías hasta el segundo momento de la Asamblea Diocesana que perfilará las líneas prioritarias para los próximos 10 años, en el primer cuatrimestre de 2020.

En su intervención final, Mons. Aranguren invitó a los delegados a cantar la canción: Juntos para soñar, fijándose en tres estrofas: “Juntos miramos la vida, juntos alzamos la copa, juntos marchamos unidos”. Y subrayó: Si juntos lo hacemos, “¡Soñemos, que, pensando
en el futuro, podremos al menos tener parte de lo que soñamos”.

Toda la sala, en la que estaban reunidos los 120 delegados, se unió en la canción y siguió escuchando al Obispo quien les invitó a dejarle espacio al Espíritu Santo “para que se mueva”, expresó: “Porque el Espíritu crea, endereza lo que ya se dobla, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero”, les recordó.

“El Espíritu Santo es el que hace posible las cosas. Es importante que nosotros como participantes miremos al futuro con esa mirada de confianza, de esperanza”.

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